jueves, mayo 12, 2016

La vida es... La vida!

Estoy sentado en el bar del hotel celebrando. Celebro una jornada de trabajo muy intensa pero provechosa. Celebro el cumpleaños de mi esposa lejos de ella. Y en medio de mi alegría, llega otro huésped en silla de ruedas. Pide lo mismo que yo estoy tomando, y se sienta en el largo mueble colocado para pasar el rato. Para sentarse, impulsa su silla de ruedas con la única mano que tiene, y al llegar al mueble, pasa su tronco, que es lo único que tiene, y se sienta. Saca su celular y hace lo mismo que yo, solo que en lugar de usar sus dos manos con las piernas cruzadas, usa su única mano. 

A veces somos tan exigentes con la vida... No se si celebra lo mismo que yo, pero somos tan iguales los dos. Quizás yo mas lisiado que el, viviendo enmarcado por las incapacidades que me impongo, pensando en los problemas que debo resolver, pero olvidando que lo más importante lo tengo: la vida! 


Con la edad, siento que me pongo más perceptivo y recibo más y mejor los mensajes de la vida. O quizás soy mas paranoico. En este milagro aleatorio que vivimos segundo a segundo, la única manera de sobrevivir es mirando más allá de lo que queremos ver. En lugar de convencernos a diario que podremos con los problemas que nos inventamos, deberíamos concentrarnos en disfrutar la maravilla de la vida, que pareciera ser, simplemente, vivirla.


sábado, abril 23, 2016

Y entonces todo era mentira?

Esta semana llegaron, finalmente, las lluvias a Caracas, y con ellas el colapso de la ciudad. Entre los problemas que se presentaron estuvo la inundación de una de las obras más recientes y, según quien la dirigió, de las mas importantes en los últimos 40 años: la Valle-Coche. A pesar de las advertencias de expertos en el área, sucedió lo que incluso se prometió que no sucedería. Por la razón que sea, se supone que existe una gestión pública que debe garantizar que esto no suceda. Pero no la tenemos.

Hace unas semanas estuve contando parte de lo que fué mi vida en la Universidad, período en el cual tuve la gran oportunidad de compartir muy de cerca con muchos de los que ahora (y desde que comenzó la "revolución") ocupan cargos en el Gobierno de Venezuela. Recordaba cómo conversábamos y generábamos planes que debían ser presentados e implementados para lograr la igualdad social, para mejorar la gestión pública, para lograr un mejor país. Por supuesto que en ese tiempo (y seguramente tal cual como pasa ahora), contábamos con acólitos a todas las tendencias políticas: de derecha, de izquierda, los troskystas, los leninistas, los oportunistas... pero al final, al menos yo siempre pensé que éramos todos sinceros. Cuántas veces no terminábamos de discutir nuestras posiciones y planes sentados en la acera en frente de la Comisión Electoral de la Universidad, con una máquina de escribir en las piernas para llenar los nombres de quienes irían en las planchas? Cuántas veces no hablamos a auditorios, salones, grupos pequeños, con Profesores, con Empleados. Todos lo hacíamos, y buscábamos lograr esa oportunidad para, finalmente, hacer cambiar las cosas de acuerdo a nuestras creencias. Y el tiempo pasó, y se dió todo el proceso que ahora vivimos, y muchos de aquellos que juraban por su vida, la cual mas de una vez arriesgaron en manifestaciones de calle, llegaron donde nunca creyeron: a ocupar un cargo en el Gobierno de uno de los países mas ricos y con mayor potencial en el mundo. Extrañamente, justo en el momento en que llegaban a esos cargos, nuesta amistad finalizaba. Yo insistía en contactarlos, como siempre lo hacía, solo para ir a saludarlos, porque la verdad era que me sentía orgulloso de tener un amigo, un hermano, en una posición de Director, Viceministro, Ministro, Gobernador. Al final, lo importante era que íbamos a ser testigos todos de un cambio radical en el Gobierno. Y así sucedió. Las cosas cambiaron, y a pesar de haber tenido, quizás, una muy buena idea, los resultados son, lamentablemente, palpables por todos. Y no hay nadie de mis amigos que salga a decir que no es el resultado que ellos buscaban. Un silencio cómplice los envuelve, pretendiendo convertirse en invisibles a los comentarios y a la rabia que envuelve a todos en Venezuela. Yo, los sigo considerando mis amigos. Incluso, busqué la oportunidad de acercarme para preguntarles si al menos estaban conscientes de lo que estaban haciendo. Muchas veces me pregunté, en medio de esas conversaciones imaginarias que sostenía con cada uno, qué respondería si me proponían que aceptara un cargo público?. Al final, por mi forma de ser, terminaba diciendo que sí, y lanzándome a ejecutar lo que considerara necesario de acuerdo a mi rol. Pero jamás se presentó la oportunidad.

En la decadencia (por decir lo menos) que se vive en Venezuela, me pregunto qué será de mis amigos una vez cambie el Gobierno. Quizás en ese momento me buscarán para que atestigüe las buenas intenciones que nos mantuvieron unidos por tanto tiempo en la Universidad. Quizás logre finalmente tener esa conversación a la que siempre se negaron, y podré, entonces, preguntarles tantas cosas. Ya sin la presión de que me ofrezcan un cargo, podré preguntarles si están conscientes del daño que han causado, bien sea en forma voluntaria o involuntaria, y si están dispuestos a asumir las consecuencias de sus actos y/u omisiones. Estoy muy seguro de que escucharé muchas justificaciones, excusas y hasta llanto. Y en ese momento, no podré más que hacerles la pregunta que me ronda cada segundo de mi vida: y todo lo que hicimos, lo que hablamos, lo que juramos que haríamos por este país y su pueblo... Y entonces todo era mentira?

miércoles, marzo 16, 2016

Mexican Bites: "¿Le puedo encargar?"

Pedacitos del Diario de un Inmigrante...

"Le puedo encargar?" Me pregunto la señora en la fila del eco bus. "Ah!?" Fue mi respuesta más acertada. "Que si le puedo encargar!?" Y yo seguía sin entender que me estaba encargando. Luego de unos penosos segundos entendí que me encargaba el puesto en la fila porque iba a preguntar sabe Dios qué.

sábado, febrero 20, 2016

Agricultura Urbana: la utopía de un sueño trasnochado

Recuerdo cuando en la escuela hicimos el experimento del semillero. Agarrábamos una compota, que luego de disfrutarla, le quitábamos a la tapa la goma negra (para usarla como pulsera), y el frasco lo llenábamos de algodón, colocándole por los lados las caraotas, y mojando con agua el algodón. Así, día a día se iba viendo como las caraoticas iban germinando. En algunos casos muy extraños para la época, se tenía la oportunidad de ir tomando una foto diaria para al final mostrar el proceso de germinación de la plantica. Por lo general uno se entusiasmaba y la casa se llenaba de potecitos de compotas llenos de plantas germinadas. En mi caso, experimenté con distintas semillas, hasta que llegué a los frijoles, de donde comenzaron a salir los frijolitos chinos. Esa fué toda una revolución ya que al ver que se podían producir los frijolitos chinos, comenzó en mi casa la etapa de la comida china casera. Logramos generar todo un proceso donde teníamos muchos frascos de compota llenos de semillas en proceso de germinación, que luego eran pasados a unas servilletas, donde se secaban y quedaban listas para ser utilizadas. Creo que luego hasta las empacábamos en bolsas plásticas y las guardabamos en la nevera, para finalmente disfrutar de un exquisito "chop suey" casero por lo general hecho por mi mamá. Todo funcionó a la perfección hasta que un día la "asistente logística" que teníamos nos recibió con una versión del alimento de origen chino que parecía mas para los perros (que tampoco se lo iban a comer). En medio del escándalo que mi mamá formó por el invento, que no se le puede restar crédito por la iniciativa que tuvo la señora, ella explicó que vió que eso se preparaba picando "chiquitico" de todo lo que había en la nevera... incluyendo los "trompicones" (o cuanta comida queda de los días anteriores) y literalmente todas las verduras que encontró...

Quien iba a pensar que en ese entonces, a comienzo de los años 80, estaríamos haciendo lo que sería la propuesta de un gobierno del siglo XXI. Estábamos siendo precursores de lo que ahora es la "agricultura urbana", uno de los 14 motores de nuestro actual gobierno y en el que pretende basar la recuperación económica del país. La idea no es ni mala, solo que, para comenzar, necesitaríamos las compotas (que no hay), el algodón (que ni en los hospitales se consigue), y las caraotas (o cualquier grano que lo sustituya) que es más difícil de encontrar, o si se logra, es equivalente a comprar caviar, lo cual reduce la posibilidad de su adquisición.
Yo de verdad que he pensado en el escenario. Consideré que podríamos tener unos 20 millones de hogares donde potencialmente podriamos generar, digamos, tomate. Si en cada uno de esos 20 millones de hogares se siembran las maticas de tomate, podriamos tener en un mes unos 100 millones de tomates, lo cual sería una cifra digna de toda una larga cadena nacional, donde no cesarían los aplausos y los vitores de "Chavez vive, la Patria sigue!!!". Luego, dividiríamos esos 100 millones de hermosos y consentidos tomaticos hogareños entre, digamos, 30 millones de hambrientos habitantes de venezuela, lo cual significaría que nos tocarían, redondeando, 3 tomates a cada uno. En un hogar de 4 personas, se pararían en la cocina todos, abrazados y temblando de la emoción, a decidir qué hacer con esos 12 tomates. Una ensaladita? Una salsa de espagueti?, un guiso para un pollo? Lo interesante es que esos 3 tomates por persona se producirían una vez al mes y si tooooodos nos dedicamos, con mucha seriedad, a su producción. El problema está en que para la ensalada faltaría la cebollita, lechuguita y demás componentes de la misma, para la salsa de espagueti faltarían precisamente los espaguetis, y así sucesivamente...

Yo, en esa búsqueda del equilibrio mediático, incluso me he imaginado que se podría tener una vaca en cada hogar. Así, tendríamos un sistema autosuficiente donde de la vaca obtendríamos la leche, y la alimentaríamos con los desechos de las matas de tomate. Para resolver el problema de la basura, podríamos tener también un cochinito, y para los huevos, una gallinita ponedora. Lo que no he logrado resolver es cómo aprovechar la carne de cualquiera de esos animalitos. Sería ideal poder sacarle unos bistecs a la vaca cada vez que se necesitara, y colocarle unas curitas para que la herida sane y se pueda seguir teniendo leche y mas carne. Aprovechando la intención de producción tecnológica de alguno de los otros motores, podríamos generar prótesis para animales, de manera que cada diciembre podríamos sacarle al cochino una paleta o el pernil, y colocarle su protesis, y así hasta electricidad ahorraríamos!

Por ahora, espero impaciente los detalles del tren ministerial sobre cómo vamos a implementar la puesta en marcha de ese importante motor. Mientras tanto, recuerdo la famosa "Zafra de los 10 millones" que implementó Fidel Castro en 1970, con la cual se iba a mejorar la situación financiera de Cuba. Si seremos tan eficientes como en ese entonces, pues sálvese quien pueda!!!!

sábado, febrero 13, 2016

Rescatando la Oposición

Estoy seguro que al menos en Venezuela, o quienes de alguna manera siguen mis opiniones, comenzaron pensando que estoy hablando de la oposición que actualmente existe en Venezuela en contra del actual gobierno. Pues aclaro que no, no voy a plantear el rescate de esa oposición, sino que por el contrario buscaré recuperar el concepto de Oposición.

En Venezuela, desde hace demasiados años, nos han inculcado el concepto de que oponerse a cualquier idea o acción que provenga del gobierno (de chávez & sons) es equivalente a ser apátrida, demoníaco, cachorro y/o lacayo del imperio y cualquier otra cantidad de epítetos más, todos negativos, ofensivos, y que además conducen, irremediablemente, a la muerte (física, política, intelectual o todas juntas) en alguna cárcel escondida (más no secreta). Pero, resulta que, aunque no se puede negar que el método les ha funcionado suficientemente bien, ese concepto no es más que la gran aspiración y base sobre la cual se busca extender ese gobierno. Y como toda mentira, ya comienza a caer tanto el concepto como quienes lo propugnan.
Existe el concepto físico de la oposición, que por supuesto aplica a cualquier otro campo. Por lo general, los jóvenes son opositores por excelencia. Cuando se está en los años de la adolescencia, todo lo que le dicen a uno es considerado equivocado, por lo cual, uno se opone. "No puedes salir porque es peligroso", y uno se opone porque piensa que es mentira, que no hay ningún peligro en salir. "Tienes que quedarte a estudiar", y uno se oponía porque consideraba que tenía tiempo suficiente para disfrutar y luego estudiar. Al final, con el tiempo uno cae en cuenta de que casi todo a lo que uno se oponía, terminó siendo cierto.
Oponerse es un acto propio del ser humano. Y, por lo general, quienes se oponen a algo, lo hacen convencidos y conscientes de la razón que los asiste, pudiendo argumentar plenamente el motivo de su oposición. Obviamente, ante cualquier opinión, siempre habrá quienes se opongan, de manera que si ante una idea alguien se opone y otro se opone a la oposición de quien se opuso a la idea original, entonces estamos ante un evento intrínsecamente recurrente... Lo cierto del caso, es que el oponerse es parte del libre albedrío, y debería constar en la declaración universal de los derechos humanos!

Piense por un momento en algunos opositores famosos de la historia:

  • Adán y Eva (aunque realmente la de la idea fué Eva)
  • Galileo Galilei
  • Cristóbal Colón
  • Simón Bolívar
  • Martin Luther King Jr.
Entonces, es malo ser opositor? Mi respuesta es que NO! Y si el marco en el cual se aplica el concepto es el político, pues la oposición surge en forma automática como respuesta a la falta de los resultados esperados. Obviamente, quienes son objeto del acto de oposición se sentirán ofendidos y reaccionarán demostrando que los opositores están equivocados, y esa respuesta será tan apabullante como el poder y su abuso lo permitan. 

En Venezuela, debemos defender el concepto de oposición. Ser opositor no es pertenecer a la MUD. Muy por el contrario, ser opositor, al menos en el campo politico, es defender el bienestar que debe prevalecer a través de la acción del gobierno de turno, independientemente de la ideología que lo enmarque. La oposición termina siendo la exteriorización de los dictámenes de la conciencia. Uno terminará, irremediablemente, oponiendose a muchas cosas que haga incluso el gobierno por el que votó o en el cual trabaja. Si por cualquier razón usted deja de escuchar a su conciencia, y decide no oponerse a todo lo que considera malo, efectivamente no llega a ser opositor, pero si un Colaborador Automático de Bajos Resultados Obteniendo Nada (o C.A.B.R.O.N.). Afortunadamente, está en cada uno de nosotros decidir que se quiere ser...

domingo, febrero 07, 2016

En espera de su [última] palabra...

Necesito comenzar declarando que Venezuela es un solo país. De eso debemos estar conscientes cada uno de los venezolanos, y la tarea para tal fin no es nada fácil. Venimos sufriendo muchos años de división política, donde se nos ha requerido, o peor aún, se nos clasifica de acuerdo a nuestro nivel de necesidad. Todos aquellos que declaran sentirse plenos en salud, seguridad y confianza en la bonanza económica de Venezuela son declarados patriotas, mientras que quienes expresamos nuestra inconformidad, falta de confianza e incomodidad por las condiciones en las que vivimos, de inmediato somos clasificados como "Pitiyankees", "apátridas", "jalabolas del imperio" y demás denotaciones. Mientras hubo algo de bienestar socio-económico la división era evidente pero no nos diferenciaba tanto, pero ahora, definitivamente es imposible entender como alguien pueda defender la situación por la que estamos pasando todos los que habitamos en Venezuela. Y dejo claro que no se trata de un tema político ni mucho menos ideológico. Respeto profundamente las creencias ideológicas de cada quien, por lo que ni siquiera busco hablar sobre ellas con nadie. Cada quien tiene sus razones para creer en lo que mejor se adapte a sus circunstancias, sin embargo, lo que no es aceptable, es cuando se pretende vulnerar los derechos ajenos en función de las creencias personales. Eso, definitivamente, no puede ser.

Quedo profundamente contrariado cuando veo en la Asamblea Nacional como los representantes del Gobierno se burlan de las situaciones que presenta la bancada de la Oposición. Y antes de que cuaquiera piense que mi contrariedad es producto de mi posición psico-social mediante la cual odio al pueblo que ha sido oprimido desde los tiempos de la Independencia por ser desde tiempos inmemoriales un lacayo del imperio (discurso con el que siempre pretenden terminar todo, y que uno, por decencia, calla, cometiendo el error de otorgar ante tamaña absurdez), quiero expresar que ahora, a diferencia de lo que pudo suceder hace 2, 3 o más años, todo lo que se ha presentado no es mas que la triste realidad que, abusando de redundar, realmente vivimos quienes estamnos en Venezuela. Ya el pueblo se expresó en las elecciones, entonces, no tiene cabida seguir como si estuvieran en campaña electoral, con esa práctica vil donde no se busca mostrar por qué se es mejor, sino convencer que el contrario es peor. En este momento, no nos interesa quien es mejor o peor. Lo que necesitamos es que se asuma la responsabilidad de buscar la solución a cada uno de los problemas que nos aquejan, y en ese sentido, realmente no importa de parte de quien venga la acción, incluso si es de parte de quienes consideramos responsables, siempre y cuando se atiendan los gravísimos problemas por los que atravesamos.
Tuve la oportunidad de ver en la Asamblea como un hijo relataba como vivió la muerte de su madre; tambien como un padre relató como, impotente, tuvo que vivir la muerte de su hijo de 3 años. Los detalles de cada caso, no me importan. Lo que me indigna es que la respuesta del oficialismo fué burlas, acusaciones sin sentido, sonrisas (y quien quiera puede buscar los videos y validar lo que indico). Son un ejemplo viviente del mal que definitivamente vive en cada ser humano, y de cómo la impunidad produce ese efecto de sentirse de otra casta, a la cual nunca le va a pasar lo mismo. Es un espectáculo que ni siquiera Dante pudo haber imaginado. Y todo lo que pedimos es que apelen a su humanidad; esa que tanto dicen que los acompañó junto con Chávez, pero que ahora pisotean abruptamente cada vez que en sus caras se dibuja una sonrisa ante el ruego de un pueblo por solución a sus males.

El que el precio del petróleo suba, que las reservas internacionales aumenten, que se respete la propiedad privada o que el dólar baje a 6,30 es absolutamente inútil mientras no exista una pizca de humanidad en quienes conforman el actual Gobierno. La lucha ya la tenemos perdida en cuanto recuperar tanto que hemos perdido. Las miles de vidas perdidas por falta de alimento, delincuencia, emigración, jamás podrán ser recuperadas, de manera que solo nos aferramos a la Fé de que resurgirá la humanidad en cada uno de quienes consideran que aquí "no está pasando nada". La discusión no es quien renuncia, quien cede, quien va preso o quien no. El punto es si seguirán empeñados en continuar manteniendo funcionando al país cual campo de concentración Nazi, o si, por el contrario, están dispuestos a redimir sus errores, asumiendo por supuesto las consecuencias propias de los mismos, en función de un futuro mejor para TODOS.

La palabra es ahora de ustedes... y piénsenla bien, porque sin lugar a dudas, dependiendo de que decidan, terminará siendo la última para todos.

sábado, enero 16, 2016

Camino a Santa Ana


Fuente: Wikipedia
Ayer, 15 de Enero, día del Maestro, tuve la oportunidad de ser parte de una de las mayores y mas importantes lecciones de los ultimos 20 años en Venezuela. Debo confesar que estuve a punto de perdermela, ya que al principio solo escuchaba el mismo discurso desgastado, retrógrado y anquilosado de un Presidente que ha estado en el poder por al menos 20 años, y aún pretende convencer que el desastre que vive Venezuela se debe a factores inexistentes como "la guerra económica", "guerra no convencional", y otros más propios de la mala intención de los enemigos de la Liga de la Justicia. Cuando finalizó la agobiante y deprimente presentación, solo comparable con aquellas clases de Física 11 en las cuales me dormía en mi pupitre, vino la segunda parte, y con ella la verdadera lección.
Obviamente, en Internet y todas las redes sociales se pueden encontrar todos los detalles, opiniones, "memes" y demás acerca de lo que fué el discurso de Henry Ramos Allup. Para mi lo mas importante no es tanto lo que dijo, que ya es bien arriesgado expresarlo de esa manera ya que definitivamente no hubo ni una palabra, ni un espacio de desperdicio; Para mi lo mas importante fué la oportunidad de presenciar, en vivo, lo que significa un acto civilizado de intercambio político. No hubo chanza, burla ni menosprecio del discurso del Presidente. No hubo reacción, ni respuesta, ni oportunidad para que los acólitos del "Eterno" desarrollaran sus embasurantes "jorgerodrigadas". No! Por el contrario, hubo un discurso que aprovechó la oportunidad de decirle al Presidente, literalmente en su cara, los problemas que necesitamos todos los venezolanos que sean atendidos. Un discurso que pudo lidiar con la inmadurez de los diputados oficialistas, expresado de la manera en que todos los venezolanos lo sentimos. Y lo más importante, es que al final, abre las puertas al diálogo, a la reconciliación, expresando la voluntad y disposición de la nueva Asamblea por trabajar, en conjunto, en la recuperación del país, así como en la reconciliación nacional.

Poco antes de que se eligiera la nueva directiva de la Asamblea Nacional, muchos amigos, la mayoria alrededor de la mitad de mi edad, me indicaban su desagrado por la posibilidad de que se eligiera a Ramos Allup como Presidente de la misma. A todos, sin duda alguna, les indiqué que por el contrario, yo consideraba que él era el indicado para poder llevar el proceso hasta el siguiente nivel en el camino de la recuperación (en todos los sentidos). Hoy, me siento muy satisfecho de estar en lo cierto. No soy "fan" de Ramos Allup, pero si un Venezolano que siente que, de seguir así, tendremos la oportunidad de recuperar nuestro país con la ayuda de todos, ya que todos somos parte de nuestro país.

Aún falta mucho. Esto es solo el comienzo, pero es, en mi concepto, un muy buen comienzo. Considero que estamos en camino a lograr la formalización de un acuerdo de entendimiento nacional, indispensable para poder recuperarnos. Un acuerdo que limpie, literalmente, el camino de polvo y paja, y permita enfocarse en lo realmente necesario.

Cuando Bolívar y Morillo firmaron el Tratado de Regularización de la Guerra allá en Santa Ana de Trujillo, la guerra no finalizó, Pero a partir de ese momento toda hostilidad estuvo enmarcada en ese Tratado. Si seguimos así, podríamos llegar a ese punto de establecer las reglas del juego, y a partir de allí, si los actores lo respetan, podremos comenzar a pensar en un futuro de prosperidad para todos.
Por ahora, todo indica que estamos en camino, pero con esfuerzo y constancia, llegaremos, Dios mediante, de nuevo a Santa Ana...